Los errores más comunes del Coach

Los errores más comunes del Coach

La definición de Coaching que te ofrecemos en OCC-Internacional dice:

«El Coaching es una relación profesional que consiste en el arte de acompañar a uno o varios coachees durante un proceso creativo y no directivo, que potencia la capacidad de autodescubrimiento e invita a la acción en las áreas propuestas por la persona.»

Definiciones de Coaching hay muchas, aunque solo son eso, definiciones, ya que en la práctica a veces olvidamos lo que realmente es Coaching y no aprovechamos todo el potencial que este método de acompañamiento nos regala.

A continuación te compartimos algunos de los “errores” más comunes del Coach y entrecomillamos “errores” ya que realmente no lo consideramos así, sino más bien “Aprendizajes”, dándote la oportunidad de mejorar tus puntos débiles.

El Coaching es un proceso continuo de mejora y tomar consciencia de estos aprendizajes, aceptarlos y abrazarlos es un paso importante para ofrecer un Coaching profesional y de calidad.

 

Un Rol Directivo.

El trabajo de un Coach no es tomar decisiones, sino acompañar al Coachee para que sea él quien las tome, abriendo nuevas opciones a sus propios asuntos. Como Coaches nosotros podemos facilitar al Coche en un propio proceso de autodescubrimiento, de esta manera también reducimos la dependencia del Coachee hacia nosotros como Coaches.
Sería una equivocación tratar de resolver problemas o determinar cuáles son los objetivos que se han de marcar.

Impaciente.

Como Coach debes establecer un patrón de crecimiento que permita obtener resultados en su justo tiempo. Los problemas no se resuelven de manera automática, necesitan un tiempo. Esto debe ser comunicado al Coachee, y por supuesto, tener este punto bien claro cada vez que se inician procesos con nuevos clientes.

El Coach incoherente.

La mejor manera de transmitir a otros es mostrarlo con la propia conducta. De esta forma se comunica coherencia y credibilidad. No es necesario que seas la persona perfecta que lo sabe todo, aunque sí manifestar con hechos que crees firmemente en aquello que haces.

Actuar como psicólogo o terapeuta.

Coaching no es sinónimo de terapia. Por lo tanto, una sesión de Coaching no es terapia, hay que tener muy en cuenta ciertas áreas llamadas condiciones psicológicas diagnosticables, que incluyen: drogadicción, depresión, paranoia, esquizofrenia o desordenes de personalidad.
En estos casos hay que derivar el cliente al profesional indicado para su situación.

Crear dependencias desmedidas.

Siempre que iniciamos un proceso de Coaching éste debe concluir una vez que el Coachee resuelve el asunto que ha venido a trabajar. Si la mayoría de tus clientes te llaman de manera reiterada cada vez que das por concluida un proceso, denota debilidad en este punto.

Actuar de la misma manera con todos los clientes.

Es importante personalizar tu modo de actuar, según las necesidades de cada cliente. Ciertamente, mantendrás tu propio estilo especial, pero utilizarás las herramientas, conceptos, distinciones y estrategias que más beneficiarán a tu cliente. Algunos Coaches caen en la trampa de “yo soy así; tómalo o déjalo”. Mantén una actitud abierta.

Arrogancia.

La arrogancia no beneficia nada al proceso de Coaching. Un Coach debe comportarse como lo que es: un proveedor de servicios al cliente, y no una persona que está por encima de las demás. Mantener la humildad es esencial.

 

Esperamos que estos aprendizajes te sean de utilidad para mejorar día a día la calidad y profesionalidad de las sesiones, somos humanos y nos equivocamos, la cuestión es sacar todo el provecho y seguir creciendo como Profesionales de una de las profesiones más bonitas que existen.

Entre todos construimos un Coaching de calidad.

 

Vía: AltoNivel.com

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